16 de agosto de 2026

El relojero del eclipse

 

El eclipse total del 12 de agosto de 2026, visto desde León. / Foto: ZarlokX, CC BY-SA 4.0

(Artículo de Protestante Digital)

El sol gira sobre sí mismo y lo hace alrededor del centro de la Vía Láctea. Alrededor de él, la Tierra dibuja cada año una elipse que da lugar a las estaciones, y a su vez gira sobre sí misma, generando el día y la noche. Y alrededor de la Tierra, la luna da vueltas al tiempo que gira sobre sí misma, produciendo, por ejemplo, las mareas.

Todos estos giros, tan ajustados entre sí, permiten que en una esquina del universo este planeta azul dé cobijo a la vida con sus ritmos circadianos.

El 12 de agosto todos estos giros inmensos se enfilaron para asombrarnos con un eclipse de sol, un encaje que se volverá a producir cada cierto tiempo siguiendo normas bien definidas y verificables.

Admiro bien a mis amigos agnósticos. El mundo según ellos surgió por un azar impersonal, como el de una bola de billar que golpea en las demás y las pone a rodar esparciéndolas al azar. En ese asombroso azar hay que creer que cada cierto tiempo esas bolas que se echaron a andar según les dio la gana se enfilen con una exactitud matemática y se vuelvan a poner en línea al cabo de un tiempo definido con una preocupante regularidad precisa. Sin duda, mis amigos agnósticos muestran una especial fe para satisfacerse con esta explicación.

Hoy pensé en los hugonotes, protestantes franceses sometidos a genocidio y expulsados de su tierra hasta sitios como Ginebra; allí montaron la relojería suiza. Como explica Max Weber, rechazaban el lujo y por eso renunciaron a la joyería y usaron su excelencia profesional para construir los más exactos relojes. Como decía el famoso relojero suizo Vacheron Constatin “Hazlo mejor si es posible, y siempre es posible”, siguiendo literalmente las indicaciones de Col 3.23: “Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor”.

En vez de unas bolas de billar esparcidas al azar, me parece más creíble entender el funcionamiento del mundo como el de un inmenso reloj suizo en el que cada engranaje, cada espiral, cada volante, cada estrella, cada planeta, cada satélite, cada órbita, fue hermosa y exactamente diseñado por un cuidadoso relojero que un día le dio al péndulo para echarlo a andar con una finalidad: crear las condiciones justas que permitiesen la vida en la Tierra.

Cuando contemplamos un eclipse, nos damos cuenta de la perfección tan inmensa como exacta e inteligente de ese reloj diseñado y puesto en marcha por alguien maravilloso.

El eclipse es un guiño que nuestro Creador nos deja cada cierto tiempo para que conozcamos Su personalidad. Esa personalidad incluye un amor que le llevó a bajar de Su buhardilla de relojero para tomar posada entre nosotros, comprender nuestros dolorosos desajustes y pérdidas de engranaje, hacerlos propios y pagar para arreglarlos el precio de Su propia vida.

El día que tal cosa hizo nuestro Creador, ese día no apareció al azar; ese día fue justo aquel en el que en el reloj del universo la luna se cruzaba una vez más entre el sol y la Tierra para producir noche en pleno día. Fue a las doce del mediodía de un día del año 33, la hora justa a la que Jesús murió.

El día pasado fue emocionante ver cómo, después de la oscuridad del eclipse, la luna continuó su órbita y una lasca de sol surgió en el borde, luego un cuadrante, y luego la luna se fue corriendo hasta dejar brillar al sol a reventar, con su pleno poder generador de luz y vida. La oscuridad de la muerte de Jesús tampoco fue capaz de permanecer; se fue corriendo y la luz de la vida volvió para quedarse entre nosotros para siempre.

3 de agosto de 2025

Versículo del mes: Deuteronomio 6:4-5

 


11 de junio de 2025

Humor


 

2 de junio de 2025

Versículo del mes: Isaías 41:10


 

1 de junio de 2025

Una segunda opinión


16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. 22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.” (Mateo 19:16-30)

Ocurre en ocasiones que al ir al médico no quedamos satisfechos con su diagnóstico y queremos escuchar la opinión de otro facultativo. Buscamos entonces a alguien que haya pasado por el mismo problema y le preguntamos para ver que médico le atendió. O acudimos a alguno cuya fama le precede y pedimos cita para que pueda vernos y nos de una segunda opinión. Eso es sabio. 

Pero en ocasiones, lo que realmente buscamos, es a alguien que nos diga lo que queremos oír. Quizás porque la verdad no nos agrada, o nos da miedo o cualquier otra razón. 

Con el evangelio frecuentemente sucede algo similar. Personas que aparentemente están buscando a Dios, descubren que la biblia es como un espejo que nos muestra nuestra verdadera condición. Y al ver su pecado, en lugar de aceptar la salvación que Dios les ofrece, eligen negarlo y buscar algo diferente. Otra opción que les parezca más atractiva, más acorde a lo que quieren oír. Una religión. Alguien que les diga que ellos son buenos y que sus obras son maravillosas. Algo más agradable de oír. 

Seguir a Jesús exige honestidad y humildad. Reconocer nuestra auténtica condición de pecadores y reconocer también que por nuestros propios medios nos es imposible alcanzar esa salvación que solo Él puede ofrecernos. 

Y dejar a un lado nuestro yo natural, nuestro ego, y permitir que Él tomo el control de nuestras vidas.

Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” (Juan 6:68)


1 de mayo de 2025

20 de abril de 2025

Una tumba vacía


"1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro; 3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido." (Lucas 24:1-12)

Todos aquellos que habían seguido a Jesús estaban devastados. No entendían que había pasado, como era posible, pero el hecho era que el Señor había muerto. Durante tres años habían vivido con Él, acompañándole por los caminos, viéndole hacer milagros y escuchando sus palabras, "palabras de vida eterna" (Juan 6:8), pero ahora se encontraban solos, asustados, intentando entender algo ininteligible y sin saber que hacer.

Pero en medio de esa situación, Dios intervino. Al tercer día, cuando las mujeres acudieron al sepulcro la enorme piedra que tapaba la entrada había sido apartada a un lado y la tumba .... ¡La tumba estaba vacía! Y más sorprendente aún fueron las palabras de dos ángeles "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado". Dios había mostrado su poder y la grandeza de su amor resucitando a Jesús de entre los muertos. El Justo, había atravesado victorioso la muerte, para salvar a todos los que creen en él.

Cuando las mujeres contaron esto a los apóstoles y a todos los que estaban con ellos nos dice el texto que estas palabras "les parecían locura", pero Pedro, cuando lo oyó, corrió al sepulcro, miró dentro, vio los lienzos solos y volvió a casa maravillándose. 

¿Que vamos a celebrar hoy? ¿Una tradición? ¿Una fiesta popular? ¿O que es por medio de ese sacrificio perfecto de Cristo que podemos recibir el perdón de nuestros pecados? 

"5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, .... 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:5-9)

"... esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Romanos 10:8-9)